Publicado en Frontiers in Forests and Global Change, el trabajo contó con la participación de la investigadora asociada de CENAMAD, María Paulina Fernández, y evaluó durante cuatro años cómo distintos tratamientos de poda afectan el crecimiento y la calidad del fuste de plantaciones jóvenes de coihue y raulí en el centro-sur de Chile.

Las plantaciones con especies nativas representan una alternativa relevante para diversificar el paisaje forestal del centro-sur de Chile y avanzar hacia sistemas productivos capaces de combinar productividad, calidad de madera y diversificación forestal.
Sin embargo, para que especies nativas como el coihue (*Nothofagus dombeyi*) y el raulí (*Nothofagus alpina*) puedan consolidarse como opciones productivas de alto valor, aún se requiere mayor evidencia sobre su manejo silvícola. Una de las prácticas clave en ese proceso es la poda temprana, que puede contribuir a mejorar la forma del árbol y favorecer la producción futura de madera libre de nudos y de mayor calidad.
Una pregunta clave para la silvicultura de especies nativas
En ese contexto, un estudio publicado recientemente en la revista *Frontiers in Forests and Global Change* evaluó los efectos de la poda temprana sobre el crecimiento y la calidad del fuste en plantaciones jóvenes de coihue y raulí.
La investigación fue desarrollada por Daniel P. Soto, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Pablo J. Donoso, académico de la Universidad Austral; Celso Navarro, académico de la Universidad Católica de Temuco y María Paulina Fernández, investigadora asociada de CENAMAD y académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
El trabajo se enfocó en una pregunta central para la silvicultura de especies latifoliadas nativas: cómo intervenir tempranamente los árboles para mejorar su forma y favorecer la producción futura de madera de mayor calidad, evaluando sus posibles efectos sobre el crecimiento.
A diferencia de muchas coníferas, especies como el coihue y el raulí pueden presentar una alta plasticidad arquitectónica. Esto significa que, especialmente en el caso del coihue, los árboles pueden desarrollar bifurcaciones, pérdida de dominancia apical o ramas gruesas que afectan la rectitud del fuste. Estos factores inciden directamente en la calidad de la madera, ya que aumentan la presencia de nudos y reducen el potencial de obtener piezas de mayor valor.
Qué evaluó el estudio
Para analizar estos efectos, el estudio consideró una plantación joven de coihue de cinco años y una plantación joven de raulí de ocho años, ubicadas en el centro-sur de Chile.
Para cada especie se compararon tres tratamientos: un control sin poda, una poda de formación orientada al control de bifurcaciones, y una poda combinada de formación y fuste, que incluyó la remoción de ramas hasta la mitad de la altura total del árbol.
Las respuestas fueron evaluadas durante cuatro años, considerando variables de crecimiento, como incremento en diámetro, altura y volumen del fuste, además de cambios en la forma del árbol.
Coihue y raulí respondieron de manera distinta
Los resultados mostraron respuestas diferenciadas entre ambas especies. En coihue, la poda más intensa redujo significativamente el crecimiento en diámetro y volumen del fuste, con una disminución cercana al 20-25% respecto del control en los primeros años posteriores a la intervención. Sin embargo, el estudio también observó una recuperación progresiva durante el periodo de evaluación. El crecimiento en altura, en cambio, no presentó diferencias significativas.
En raulí, la respuesta fue distinta. Los tratamientos de poda no generaron diferencias significativas en las variables de crecimiento evaluadas, lo que sugiere una mayor estabilidad de esta especie frente a la intervención, al menos bajo las condiciones consideradas en el estudio.
"La relevancia de estos resultados radica en su contribución al desarrollo de prácticas silviculturales que nos permitan obtener madera de calidad de especies nativas, y con eso aportar al manejo de nuestros bosques nativos. Chile tiene maderas valiosas que podrían tener una participación mucho mayor en el mercado forestal, lo que contribuiría a la economía de los pequeños y medianos propietarios forestales. En la medida en que se logre agregar valor a la producción forestal, mayor será el incentivo para el propietario a adoptar un manejo silvícola sustentable, con lo cual no sólo se contribuye a su economía, sino también a la protección de dichos bosques", afirmó la investigadora de CENAMAD.
"Si además se logran desarrollar modelos silvícolas rentables en base a plantaciones de especies nativas, se estará contribuyendo a incentivar el uso de estas especies, a aumentar su superficie forestal, y a diversificar nuestra matriz forestal productiva, lo cual es importante desde un punto de vista económico como ambiental", concluyó.
La poda mejoró la forma del fuste en ambas especies
Pese a estas diferencias en crecimiento, la poda temprana mejoró la calidad de forma del fuste en ambas especies. En coihue, la proporción de árboles con mejor forma aumentó desde un 15% en el tratamiento control hasta un 48% con poda de formación y un 63% con poda combinada.
En raulí, el efecto fue aún más marcado: los árboles con mejor forma pasaron desde un 39% en el control hasta un 59% con poda de formación y un 89% con poda combinada.
Estos resultados refuerzan la importancia de aplicar manejos diferenciados según la especie. En el caso del coihue, los autores advierten que la severidad de la poda debe regularse cuidadosamente, ya que una remoción elevada de copa puede afectar el crecimiento de corto plazo. En raulí, en cambio, la poda temprana aparece como una intervención con menor impacto sobre el crecimiento y con beneficios claros en la calidad del fuste.
Evidencia para avanzar en plantaciones nativas de alto valor
El estudio también subraya que estas intervenciones deben entenderse como parte de una estrategia silvícola de largo plazo. La poda temprana puede contribuir a producir madera libre de nudos y de mayor valor, pero su aplicación requiere considerar el sitio, la edad de los árboles, la intensidad de la intervención y su eventual combinación con otros manejos, como el raleo.
Para CENAMAD, esta investigación aporta evidencia relevante para el desarrollo de sistemas productivos basados en especies nativas, una línea vinculada a la diversificación, calidad y disponibilidad de madera en Chile. En particular, el trabajo entrega información útil para avanzar en protocolos de manejo silvícola que permitan mejorar la calidad futura de plantaciones de coihue y raulí, especies con potencial para contribuir a un sector forestal más diverso y con mayor valor agregado.
Los autores destacan, además, que los resultados deben interpretarse con cautela, ya que se trata de una evaluación de corto plazo y con condiciones experimentales específicas. Aun así, el estudio representa un antecedente importante para seguir profundizando en el manejo de plantaciones nativas de rápido crecimiento y alto valor maderero en el centro-sur de Chile.