
En la segunda sesión del ciclo “Normativas para construir en madera”, organizado por el Centro UC de Innovación en Madera (CIM UC), CENAMAD y en colaboración con Madera21, la arquitecta Fabiana Lorca, jefa de Área Construcción de ambos centros, abordó los principales alcances de la NCh789/1:2023, sobre durabilidad de la madera, y la NCh819:2019, sobre madera preservada.
Ambas normas entregan criterios para evaluar la exposición de la madera a agentes de biodeterioro y definir las medidas de protección necesarias, aspectos que deben considerarse desde el diseño.
La NCh789/1:2023 define métodos para clasificar la madera según su resistencia frente a hongos de pudrición, insectos xilófagos y xilófagos marinos, mientras que la NCh819:2019 establece seis niveles de riesgo, de R1 a R6, según las condiciones de servicio del elemento, como contacto con suelo o agua, exposición a la intemperie y exposición a la humedad Además de definir requisitos para la preservación de la madera y criterios de muestreo.
Así, la protección requerida no depende únicamente de la especie, sino también de dónde y cómo se utilizará la madera. La definición técnica considera el tipo de elemento, su grado de durabilidad y nivel de riesgo y, cuando corresponde, el tratamiento preservante, junto con sus exigencias de retención y penetración.
Lorca también abordó la relación de ambas normas con la OGUC y los mecanismos para verificar el cumplimiento de los tratamientos, desde la documentación hasta el muestreo y control de las cargas tratadas.
Los contenidos de las normativas NCh789/1:2023 y la NCh819:2019 forman parte de la Colección sobre Durabilidad y Preservación de la Madera en Edificación, que reúne herramientas técnicas para abordar esta materia desde el diseño y la construcción.
¿Qué debemos tener en cuenta?
- La durabilidad se evalúa en función del agente de biodeterioro: una misma especie puede comportarse de manera distinta frente a hongos, insectos xilófagos o xilófagos marinos.
- El riesgo depende de la condición de servicio: la exposición real del elemento determina el nivel de riesgo.
- No toda madera requiere el mismo tratamiento: su necesidad depende de la categoría de durabilidad y las condiciones de uso.
- La preservación se define según el riesgo: el tratamiento y sus exigencias de retención y penetración responden al nivel de riesgo.
- La durabilidad se diseña: las decisiones de protección deben incorporarse desde las primeras etapas del proyecto.
Revisa la sesión completa y profundiza en los contenidos técnicos abordados en el webinar aquí.