Diego Valdivieso aborda cómo las nuevas normas entregan mayor certeza técnica a los distintos actores de la cadena de valor y fortalecen las bases para el desarrollo del CLT en Chile.

La publicación de las normas NCh3732/1 y NCh3732/2 representa un avance relevante para el desarrollo de la madera contralaminada (CLT) en Chile. Más allá de establecer requisitos técnicos, este marco permite contar con un lenguaje común entre fabricantes, diseñadores, constructores y otros actores de la cadena de valor, junto con criterios estandarizados para verificar la calidad y el desempeño del producto.
En entrevista con Revista Negocio & Construcción, Diego Valdivieso Cascante, investigador asociado del Centro Nacional de Excelencia para la Industria de la Madera (CENAMAD), profundiza en los alcances de estas normas, su aporte para los distintos actores de la industria y la importancia de contar con métodos de ensayo estandarizados para avanzar en la consolidación del CLT en la construcción nacional.
¿Qué relevancia tiene la aprobación de las nuevas normas para el desarrollo de la madera contralaminada (CLT) en Chile?
En el último tiempo, más que una actualización, lo que ha ocurrido es el desarrollo de un marco normativo para el CLT. Eso representa un avance muy importante, porque por primera vez en Chile vamos a contar con normas específicas para la fabricación, caracterización y control de calidad de este material.
Las dos normas ya publicadas, la NCh3732 en sus partes 1 y 2, establecen un lenguaje común entre fabricantes, diseñadores y los distintos actores de la cadena de valor. Por un lado, definen qué requisitos debe cumplir el CLT en cuanto a sus características y desempeño, y por otro, cómo verificar que los elementos fabricados cumplen con esos requisitos.
En ese contexto, el control de calidad pasa a ser un aspecto clave. Estas normas se desarrollaron tomando como base la experiencia europea, pero adaptándola a la realidad chilena, lo que permite contar con un marco técnico sólido y pertinente para el país.
Además, constituyen un complemento fundamental dentro de la normativa nacional para la construcción en madera y sientan las bases para la próxima norma, que actualmente está en revisión y establecerá las metodologías de cálculo para elementos de CLT.
¿Cómo contribuyen estas normas a entregar mayor certeza técnica a diseñadores, fabricantes, constructores y mandantes?
Estas normas ayudan, primero, a establecer un lenguaje técnico común para todos los actores de la cadena de valor de la construcción con madera que utiliza CLT. Eso es fundamental, porque cada actor sabe cuáles son los requisitos que debe cumplir el producto y cómo se deben verificar.
Para los fabricantes, por ejemplo, las normas definen los requisitos de producción, los controles de calidad y las propiedades que deben declarar para cada producto. De esta forma, esa información queda estandarizada y deja de depender de los criterios particulares de cada fabricante.
Para quienes diseñamos estructuras, estas normas entregan la base para determinar los parámetros mecánicos necesarios para desarrollar los proyectos y, en el futuro, para aplicar la normativa de diseño y cálculo estructural para CLT. Además, dan la confianza de que esas propiedades fueron obtenidas mediante procedimientos estandarizados, por lo que es posible utilizarlas con certeza en el diseño.
En el caso de los constructores, las normas aseguran que los elementos de CLT hayan sido fabricados bajo estándares consistentes y con controles de calidad durante todo el proceso, considerando aspectos como el contenido de humedad, los adhesivos, la clasificación de la madera y las uniones que conforman cada panel.
Y para los mandantes y revisores de proyectos, estas normas entregan una base técnica sólida para verificar la conformidad de los productos, tanto durante la fabricación como cuando llegan a la obra. En ese sentido, también cobra especial importancia el marcado de los elementos, ya que permite asegurar la trazabilidad del producto y comprobar que el CLT especificado en el diseño es efectivamente el que se incorpora al proyecto.
¿Qué aspectos del producto y de sus propiedades quedan regulados a partir de este nuevo marco normativo?
En términos generales, estas normas regulan tanto el proceso de fabricación como la caracterización mecánica de los paneles de CLT. Con ello, buscan asegurar la calidad de los productos y sentar las bases para el diseño estructural, además de facilitar el control de calidad cuando los elementos llegan a la obra.
En particular, establecen requisitos para las materias primas utilizadas, la clasificación de la madera que conforma las láminas del panel, el contenido de humedad, los adhesivos que pueden emplearse, los procesos de encolado y los distintos tipos de empalmes utilizados durante la fabricación. Asimismo, definen los procedimientos de control de producción en fábrica, indicando, por ejemplo, los ensayos y muestreos necesarios para verificar la calidad del proceso productivo.
Otro aspecto relevante es que las normas estandarizan la forma en que los fabricantes deben declarar las propiedades mecánicas del CLT, estableciendo un lenguaje técnico común para diseñadores, fabricantes y constructores. De esta manera, todos trabajan sobre una misma base técnica y con criterios consistentes.
En cuanto a las propiedades, el marco normativo considera los principales parámetros mecánicos necesarios para el diseño estructural, como la resistencia a flexión, tracción, compresión, corte y corte rodante, entre otros. Esto permite contar con información confiable para el diseño y asegurar que los productos cumplan con los estándares de calidad requeridos.
¿Por qué es importante contar con métodos de ensayo estandarizados para verificar el desempeño y la calidad del CLT?
Los métodos de ensayo son fundamentales porque permiten comprobar, de forma objetiva, el desempeño de un panel de CLT. Es decir, ya no depende del criterio de una persona o de un fabricante, sino que existe una metodología estandarizada para caracterizar el producto y verificar que cumple con los requisitos establecidos por la norma, tanto en términos de calidad como de su desempeño estructural.
La experiencia que hemos tenido con la madera laminada demuestra que el control de calidad es un aspecto clave. Por eso, contar con una normativa que establezca lineamientos claros para realizar esos controles es fundamental, ya que permite que todos los fabricantes trabajen bajo los mismos criterios y no con procedimientos distintos.
Esto es muy relevante porque entrega confianza en los resultados obtenidos y permite asegurar la calidad de los productos que llegan al mercado. Al mismo tiempo, proporciona una base técnica sólida para el desarrollo del CLT en Chile, demostrando de manera objetiva el desempeño de estos elementos estructurales. Además, para los fabricantes constituye una herramienta que les permite identificar desviaciones en su proceso productivo y aplicar medidas correctivas cuando los resultados no cumplen con los estándares esperados.
El mensaje de fondo es que Chile ya cuenta con un marco normativo sólido para la construcción en madera. Lo que hacía falta era completar ese marco en lo que respecta a los productos de ingeniería en madera maciza y, en particular, al CLT.
Más que incorporar nuevos requisitos, estas normas establecen un marco normativo que permite reconocer al CLT como un producto estructural con prestaciones conocidas y verificables. Al igual que ocurre en otros países, los fabricantes podrán declarar sus propiedades mecánicas sobre la base de un sistema de control de calidad respaldado por la normativa, que además define cómo medir y verificar esa información.
Para la industria, esto representa un avance fundamental, ya que favorecerá una mayor incorporación del CLT en el mercado nacional. Sumado a las actualizaciones normativas que se han desarrollado en los últimos años, este marco contribuirá a impulsar la construcción en madera y la construcción industrializada, fortaleciendo el desarrollo de edificaciones con estándares claros de calidad, desempeño y seguridad estructural.
Entrevista publicada originalmente en Revista Negocio & Construcción, edición julio de 2026.